sábado, 20 de julio de 2013

Señor, ¿a quién iremos, si tú eres la Palabra?

A la voz de tu aliento
se estremeció la nada; 
la hermosura brilló 
y amaneció la gracia. 
Señor, ¿a quién iremos, 
si tu voz no nos habla? 

Nos hablas en las voces 
de tu voz semejanza: 
en los goces pequeños 
y en las angustias largas. 
Señor, ¿a quién iremos, 
si tú eres la Palabra? 

¡Verbo del Padre, Verbo 
de todas las mañanas,
de las tardes serenas, 
de las noches cansadas! 
¿A dónde iremos, Verbo, 
si tú eres la Palabra?

En los silencios íntimos
donde se siente el alma, 
tu clara voz creadora 
despierta la nostalgia. 
¿A quién iremos, Verbo, 
entre tantas palabras? 

Al golpe de la vida, 
perdemos la esperanza;
hemos roto el camino 
y el roce de tu planta. 
¿A dónde iremos, dinos, 
Señor, si no nos hablas? 

Liturgia de las horas


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